Son numerosas las muestras que ha dado el ingenio del ser humano para utilizar estos operativos inventos y mezclarlos con el carácter creativo y alternativo de la mente humana. Solo voy a dar algunas de las muestras más llamativas de las muchas ideas que se han ido promoviendo en estos últimos años, en que se ha convertido un elemento cotidiano del horizonte urbano en un soporte para la innovación artística.
En Granada el día 22 de octubre de 2004, en la plaza del Carmen en un edificio en construcción se puso en práctica por primera vez una iniciativa llevada a cabo y creada por el colegio de arquitectos en colaboración con el ayuntamiento. Los creadores de la idea, Rubén Cortes y Javier Castellano, dieron pie a que a las nueve y media de la noche empezara un espectáculo en que la vanguardia tomaba el protagonismo. Sobre unas telas blancas que colgaban de los andamiajes, se proyectaban figuras abstractas que también eran reflejadas sobre el pavimento por focos en la altura. A la vez, combinándose con música y sonidos experimentales, una actriz llevaba a cabo un espectáculo acrobático sobre los andamios. A su vez, diariamente, la parte interna del andamiaje, albergaba diariamente exposiciones audiovisuales.
También es una muestra de la utilización de andamios en las transgresiones el uso que se le dio el pasado día del libro por la universidad de Cantabria. No solo se utilizó como soporte para una exposición en vivo de grafitis varios andamios dispuestos, sino que se propuso el libro, de modo determinado, como soporte y fijación sobre la superficie para estas variopintas estructuras.
Estas son solo algunas propuestas que se han presentado para hacer usándolos como soporte, pero sería interesante conocer las anécdotas que deben de haber sucedido sobre ellos. Una muy conocida es la que se dio cuando, habiendo acabado el David, el escultor y pintor Miguel Ángel, fue presionado por el papa Alejandro VI para que acortase la nariz de su estatua. El artista, subiéndose a las alturas del andamio, cogió un poco del polvo que allí había y simulando cizallar la roca lo dejó caer. El papa quedó contento, y la historia del arte satisfecha.